stress express
Exámenes, exámenes, agobio, biblioteca, ¡hoy me he levantado a las ocho! ¡Joder! ¡Qué es sábado, por Dios! Y Cristi que me llama para salir esta noche, sólo un ratito, y yo que le digo que no. Y Alex que me viene a buscar mañana a las nueve para ir a estudiar. Y Cristi: “que sí, que sí, que sí, ¡¡venga pooorfaaaaa!!” Y mi madre que me habla sin parar y yo que no me entero. Y me han desaparecido cien páginas de apuntes y me estoy volviendo loca de buscarlos. Y se me han gastado todos los subrayadores, pero da igual porque no encuentro lo que tenía que subrayar. Y Cristi que pasa de lo que yo diga y vendrá a buscarme a las doce. Y el perro del vecino que lleva dos horas ladrando y voy a cometer un perricidio. Tensión, tensión, y me duelen los codos. Y me sienta mal hasta el chocolate. Y voy como un zombi todo el día y por las noches no soy capaz de dormir. Y el casco que no tiene visera y me entran bichos en los ojos cuando voy en la moto. Y los apuntes que no aparecen, y el teléfono que suena, y el perro que ladra, y mi madre que no calla, y ya sólo me faltaban los niños tirando petardos por la calle.
Todo es un gran complot, lo sé.
Después de esto, voy a necesitar que alguien me descontracture de arriba abajo. ¿Algún masajista en la sala?