miércoles, mayo 02, 2007
domingo, abril 29, 2007
la impaciencia de un reloj de arena
Y qué ganas de verte.
Cómo pienso en tus brazos.
Entregada a la deriva de las esperas.
De las idas y venidas.
De las ganas de oírte decir...
Entonces escudriño tus ojos.
Cómo siento el mar.
No eres lo que piensas.
Yo pienso que no soy.
Y no soy lo que ves.
¿Lo entiendes?
De cada mes de abril me guardo un sueño.
Volveré a oírme suspirar.
Y cómo siento el mar.
Tendré que volver a llorar.
Condenada a sentir.
Y sonreír.
Vamos. Vuelvo.
Siempre igual.
Facto Delafé y las flores azules.
El otro día estuve de concierto... ^_^
inspiración de
Luna Caramelo
a las
10:32 p. m.
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lunes, abril 02, 2007
un día especial
Hoy he cumplido veintitrés años y un día. Ha sido un día un poco triste, no ha parado de llover. Me he levantado esta mañana con la intención de hacer algo con mi vida, pero después he mirado por la ventana, he visto la que caía y ya me ha dado pereza.
A media mañana he pensado en llamarle y decirle que tengo ganas de verle. Al final no lo he hecho porque me ha dado miedo que me dijera que él también.
A mediodía he calentado algo en el micro, pero al final he decido no comérmelo porque en realidad no tenía ganas de comer. De lo que tenía ganas era de que él me comiera.
Por la tarde he estado soñando despierta un rato. Qué calentita se está acurrucada a su lado… He pensado que debería dejar de imaginar estas cosas porque luego, cuando vuelvo a la realidad, me da mucha pena que algo tan bonito no vaya a pasar nunca.
Por la noche, he ido al cine. La película me ha gustado. Ha estado bien. Aún llovía cuando he vuelto a casa. Qué casualidad que justo cuando estaba distraída, sonara en la radio esa canción.
Creo que debería acostarme. Mañana, en cuanto me levante tengo la intención de hacer algo con mi vida. ¡Ah!, que no lo había mencionado, mañana es un día especial. Mañana cumplo veintitrés años y dos días.
inspiración de
Luna Caramelo
a las
11:40 p. m.
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sábado, marzo 24, 2007
besos exponenciales
Desde mis clases de instituto, que aún relativamente recientes recuerdo con neblina, llevo intentando encontrar ejemplos a algunas funciones matemáticas que me costó asimilar en su momento. Tardaba en comprender la representación de ciertas fórmulas trigonométricas y el inquietante, por su nombre y gráfica, logaritmo. Lo único que veía de forma sencilla y a lo cual podía encontrar modelos reales era la linealidad: tanto tienes, tanto vales; el crecimiento del pelo y la depilación, etc... Recuerdo que nunca llegué a entender el verdadero significado del número e hasta que no me propuse desentrañar sus inquietantes propiedades. Hace unos meses juré no descansar hasta encontrar un reflejo de tan turbador numerajo en mi realidad cotidiana. Tras algunos experimentos y ciertas ecuaciones trazadas con un lápiz romo sobre un papel rosa de cuadros he descubierto que los besos, encontrando la abcisa adecuada, son exponenciales. ¡Misterio resuelto!
inspiración de
Luna Caramelo
a las
1:56 p. m.
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lunes, marzo 19, 2007
tormenta eléctrica
Sólo queda silencio. Como después de aquella tormenta, ¿te acuerdas? Claro que te acuerdas… ¿cómo lo ibas a olvidar? Porque aunque ahora me odies, aún me recuerdas.
Tú, yo y la noche. Fuera, el frío, el vacío, las nubes y las luces tras las nubes. Ni una gota de lluvia. El estruendo de los truenos, el aire cargado de olor a tierra, tensión eléctrica y humedad. Y aquella carretera perdida, oscura, lejana, infinita. Infinita como tus ojos de infinito azul. Relámpagos flasheando nuestros rostros por instantes. Como luces estroboscópicas tiñendo de violeta intenso las nubes grises, regalándonos fotogramas de campos inertes de aspecto fantasmal, para después acabar en un fundido a negro a la espera de un estruendo de esos que me hacen temblar. Tu mano en mi regazo, sobre mi mano. Nuestras miradas en la noche, atónitas, tan asombradas como cómplices de aquel espectáculo al que asistimos por casualidad. Conscientes de estar viviendo un momento de esos que son para coleccionar.
Después, silencio. Como ahora que ya no estás. Silencio… y lo vivido hecho recuerdo, como ahora que ya no estás.
Qué pena no poder llamarte cuando me envuelvo de reminiscencias, sólo para poder decir “¿te acuerdas?”. Pero claro que te acuerdas, qué tontería. ¿Cómo lo ibas a olvidar? Aunque ahora me odies, hay cosas que nunca podrás borrar.
Aunque ahora sólo quede silencio.
inspiración de
Luna Caramelo
a las
2:43 p. m.
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miércoles, marzo 07, 2007
o te mueres o no hay trato
Llevan unos meses saliendo. El otro día estuve con él tomando un café y le pregunté qué tal con ella. Sólo se encogió de hombros y con gesto indiferente dijo “bien”. Y yo pensé: ¿cómo que “bien”?, ¿“bien” como qué? ¿Como cuando acabas de pasar la gripe y alguien te dice que cómo te encuentras? ¿“Bien” como cuando vas a cenar a casa de tu tía y te pregunta cómo está la sopa? ¡¿Qué coño significa “bien”?! Si de verdad estuviera enamorado, no hubiera dicho “bien”, hubiera contestado “de puta madre” con cara de no poder creérselo, o me hubiera dicho que tiene ganas de llevarla a París, o que está mejor que en toda su vida, o que la quiere como no ha querido a ninguna. “Bien” no es una respuesta, es peor que decir “mal”. Cuando estás enamorado no existe tedio, ni medias tintas, ni un simple “bien”. El amor no es racional. ¡¿Cómo que bien?! O estás enfermo de amor o no estás enamorado. O lo darías todo por ella o no estás enamorado. O te matarías por mí o puedes irte a la mierda, ¡¿vale?!
inspiración de
Luna Caramelo
a las
8:44 p. m.
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domingo, marzo 04, 2007
tardes de domingo
Formas suaves y apaisadas en rojo, azul y gris sobre una silueta oscura de la ciudad recortada a tijera. Antenas de televisión y gatos sobre los tejados. Farolas de luz naranja, semáforos, pasos perdidos y árboles desubicados. Otro domingo más. Me esperan palomitas de colores en el cine, y la pequita de la punta de mi nariz sigue ahí, como siempre, aguardando a que el sol le de permiso para lucirse un poco más cuando sea primavera. Qué estático el atardecer en mi ciudad cuando me siento a contemplarlo un día tras otro a través de mi ventana. Qué estática es la vida en ciertos momentos. Parece que no voy, ni vuelvo. Solo estoy. ¿Estoy esperando? Creo que sí. Creo que le espero a él. Y mientras espero, me lleno los ojos de cosas bonitas para poder susurrárselas al oído cuando le tenga a una caricia de distancia. ¿Cuantos suspiros habré contado al rememorar el sonido de un beso en los labios? En mis labios… En sus labios… Apenas soy capaz de recordar. Cuanta ausencia… Qué estática es mi ciudad cuando espero algo que no llega.
inspiración de
Luna Caramelo
a las
10:49 p. m.
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